# Sobre mí | Patricia Serra, Psicóloga Online

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Sobre mí

# Siempre he querido entender a las personas

Psicóloga General Sanitaria · Colegiada M-36871

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## Siempre he querido entender a las personas

No sé si nací con esa curiosidad o si la fui desarrollando mientras intentaba comprender el mundo que tenía alrededor. Probablemente, un poco de las dos cosas.

Desde muy pequeña me fijaba mucho en las personas: en lo que decían, en lo que hacían, en lo que parecía contradictorio, en cómo cambiaban dependiendo de con quién estaban y en esas reglas invisibles que aparecen en las familias, los grupos y las relaciones.

Con los años descubrí que muchas de aquellas cosas que observaba casi intuitivamente tenían nombre, podían estudiarse y seguían ciertos patrones. Y eso me fascinó.

Hoy esa forma de mirar sigue siendo una parte importante de mi trabajo como psicóloga: intento comprender no solo qué le ocurre a una persona, sino también cómo su contexto y su historia en él han condicionado que llegara hasta ahí, qué sentido aprendió que tenía lo que hace para sobrevivir y qué está manteniendo el problema en el presente.

## Los libros fueron mi primer refugio

Aprendí a leer desde muy pequeña y enseguida descubrí que los libros tenían una ventaja maravillosa: permitían entrar en mundos completamente diferentes sin moverte del sitio. Pasaba horas leyendo, imaginando la vida de los protagonistas, entendiendo qué les movía a hacer lo que hacían o a entender el mundo a su manera.

Creo que ahí empezaron a desarrollarse dos características que todavía forman parte de mi manera de trabajar: el hábito de entender cómo funciona la mente de cada persona y la facilidad para conectar ideas aparentemente alejadas entre sí.

Siempre me ha interesado intentar comprender cómo piensa alguien, qué puede estar sintiendo, por qué dos personas interpretan de manera completamente diferente una misma situación o qué hace que algo que para una persona resulta sencillo sea enormemente difícil para otra.

Pero, si había una vocación tan clara como comprender, era enseñar.

## Yo quería ser profesora

Lo tenía clarísimo.

Con apenas siete años ya hacía cálculos bastante dramáticos sobre todos los años que todavía me faltaban para poder dedicarme oficialmente a enseñar.

Me encantaba explicar y pensar en conjunto. Sobre todo ese momento en el que alguien lleva un rato mirando algo con cara de esto no tiene ningún sentido y, de repente, lo entiende.

Hay algo especialmente satisfactorio en encontrar la explicación concreta que hace clic en la cabeza de una persona.

## Mis intereses de pequeña tampoco eran demasiado previsibles

Podía pasar de observar animales a Pokémon, de un libro a inventar una historia o de aprender algo nuevo a mantener una conversación sorprendentemente intensa para mi edad.

Las matemáticas o la educación física nunca consiguieron seducirme demasiado.

La lengua, la literatura, los idiomas, el dibujo y todo lo relacionado con las personas o con su mundo interno tenían muchas más posibilidades.

Sin saberlo, todo apuntaba ya hacia el mismo lugar: cooperación, patrones, crecimiento, creatividad. Todo alrededor de las personas o los mecanismos.

## Y entonces apareció la sintaxis

En tercero de la ESO conocí a uno de los profesores que más acabaría influyendo en mi trayectoria. Mi profesor de Lengua y Literatura.

Gracias a él descubrí la sintaxis y ocurrió algo bastante poco popular entre adolescentes: me enamoré de ella.

Para mí era como hacer sudokus con palabras. Había estructura, lógica, relaciones entre elementos y una explicación detrás de cada cosa. Además, obligaba a pensar.

Empecé a estudiarla por mi cuenta, a construir mis propios apuntes y, poco después, a ayudar a otros compañeros a entenderla.

Con diecisiete años empecé a dar clases particulares. Durante años fui perfeccionando aquellos apuntes hasta que un alumno, después de utilizarlos, me dijo: «jo, con estos apuntes yo habría aprobado».

Aquella frase se quedó en mi cabeza dando vueltas hasta que terminó convirtiéndose en mi primer libro: [¿Quieres entender la sintaxis en una semana?](https://www.amazon.es/%C2%BFQuieres-entender-sintaxis-una-semana/dp/B0GSWH5R3Z)

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Hoy sigue utilizándose en colegios, institutos y universidades.

Y, aunque entonces todavía no lo sabía, aquella forma de enseñar anticipaba bastante bien cómo acabaría trabajando muchos años después en psicoterapia.

Comprender algo complejo. Encontrar su estructura. Y explicarlo de una manera que la otra persona pueda utilizar.

## De la enseñanza a la Psicología

Durante mucho tiempo pensé que estudiaría algo relacionado con Lengua y Literatura.

Me interesaba la lengua porque organiza nuestro pensamiento y la literatura porque las historias permiten comprender vidas, decisiones, conflictos y emociones que quizá nunca expresaríamos directamente.

Para mí, que tenía claro que quería ser profe para ayudar a los chavales a ser más felices, sabía que ambas disciplinas podían ser el puente para que pensaran mejor y, a través de historias ajenas, pensaran más sobre sí mismos.

Por eso empecé estudiando el Grado de Humanidades.

Pero, según estudiaba y aprendía, me faltaba algo. Había una pregunta que seguía apareciendo por debajo de todo: ¿por qué hacemos lo que hacemos?

Quería comprender mejor qué hace sufrir a una persona, cómo se construyen determinados patrones, por qué repetimos cosas que sabemos que nos hacen daño y qué permite que alguien cambie de verdad.

Ahí apareció la Psicología.

Y encontré el campo en el que podía reunir muchas de las cosas que siempre me habían interesado: las personas, las relaciones, el comportamiento, las emociones, el aprendizaje, las historias de vida y esa necesidad tan potente de entender cómo funciona algo.

## Curiosamente, no pensaba ser psicoterapeuta

Después de terminar Psicología seguía muy vinculada a mi vocación docente, así que cursé el Máster de Formación del Profesorado.

Me gustaban las aulas, enseñar y acompañar a adolescentes en una etapa especialmente importante para construir su identidad y descubrir de qué son capaces.

El Máster en Psicología General Sanitaria llegó inicialmente como una forma de ampliar mis posibilidades profesionales. Y entonces descubrí la psicoterapia desde dentro.

Me atrapó. Porque una sesión también podía ser un espacio para aprender, investigar, comprender, probar cosas nuevas y construir alternativas. Solo que aquí la materia de estudio era bastante más interesante: la propia persona. Sin intermediarios. Y en lugar de en un aula, en el espacio de terapia.

## Hay mucho de profesora en mi manera de ser psicóloga

Esta parte de mí nunca desapareció. De hecho, creo que constituye uno de los rasgos más característicos de mi manera de hacer terapia.

Me gusta que mis pacientes comprendan qué les ocurre. Explico. Dibujo. Hago esquemas. Construyo metáforas. Busco ejemplos. Relaciono lo que está ocurriendo ahora con otros patrones que hemos observado.

Me interesa que una persona pueda comprender cómo funcionan su ansiedad, sus emociones, sus relaciones, sus mecanismos de defensa, su sistema de apego, el trauma o determinadas respuestas de su cuerpo.

Porque comprender nuestros propios patrones nos da capacidad de elección y para mí una buena terapia debería conseguir precisamente eso: que progresivamente necesites menos al terapeuta porque entiendes mejor cómo funcionas, reconoces antes lo que te ocurre y tienes cada vez más recursos para decidir qué hacer con ello.

Esa misma necesidad de enseñar y divulgar fue también la que me llevó a crear recursos psicológicos y la Academia.

## Mi forma de trabajar: comprenderte antes de aplicar recetas impersonales

Tengo una manera de pensar bastante integradora. En mi experiencia, una única teoría no puede explicar por completo a una persona. Por eso mi trabajo se ha ido construyendo a partir de distintos enfoques: terapia cognitivo-conductual, Terapia Familiar Sistémica, apego, trauma, EMDR, regulación emocional, trabajo con mecanismos de defensa y otras perspectivas que permiten observar distintas partes de un mismo problema.

Me interesa especialmente encontrar la lógica particular del caso.

Dos personas pueden llegar a consulta diciendo exactamente lo mismo («tengo ansiedad», «dependo demasiado de los demás», «no sé poner límites», «tengo miedo a conducir») y estar manteniendo ese problema por motivos completamente diferentes.

Y si el mecanismo es diferente, la intervención también debería serlo, así que esa es la manera en la que trabajo.

Por eso me gustan especialmente el análisis, la formulación de caso y el trabajo terapéutico que intenta llegar al mecanismo que está debajo del síntoma.

## ¿Por qué me interesan tanto las relaciones?

Porque gran parte de nuestra vida psicológica ocurre dentro de ellas. Familia. Pareja. Amistades. Trabajo. Grupos. Pertenencia. Rechazo. Intimidad. Conflicto. Lealtades. Límites.

Muchas de las cosas que más bienestar nos proporcionan y muchas de las que más pueden desestabilizarnos tienen que ver con otros seres humanos.

Además, siempre me ha llamado especialmente la atención el lugar secundario que tradicionalmente se ha dado a las amistades cuando hablamos de salud mental.

Una amistad puede proporcionar pertenencia, seguridad, identidad y apoyo durante décadas. Y también puede generar duelos, exclusión, confusión, dependencia, rivalidad o heridas relacionales muy profundas.

Mi formación en Terapia Familiar Sistémica reforzó todavía más este interés porque me permitió estudiar las relaciones como sistemas: qué papeles ocupamos, qué equilibrios se generan, qué patrones se repiten y cómo cada movimiento de una persona modifica al resto.

Hoy las relaciones y las dinámicas interpersonales ocupan una parte importante tanto de mi trabajo clínico como de mi [divulgación](https://patriciaserrapsicologa.com/divulgacion.html).

## ¿Y por qué trauma?

Porque comprender el trauma cambia radicalmente la forma de mirar muchos problemas psicológicos.

Conductas que parecen irracionales empiezan a tener sentido cuando comprendemos para qué aparecieron y por qué se mantienen.

La hipervigilancia. La desconexión. La evitación. La necesidad de control. Determinados miedos. La dificultad para confiar. Las respuestas corporales intensas. Algunos patrones relacionales.

Nuestro sistema nervioso aprende. Y a veces continúa reaccionando en el presente utilizando estrategias que fueron útiles, comprensibles o necesarias en otro momento.

Por eso me he formado extensamente en trauma, EMDR y abordajes integradores.

Me interesa trabajar para que la persona pueda comprender esas respuestas, ampliar sus recursos de regulación y actualizar aprendizajes que siguen condicionando su vida mucho después de que el contexto haya cambiado.

## ¿Qué me mueve?

La curiosidad. La libertad. La responsabilidad. Y la autonomía.

No me interesa decirle a una persona cómo debería vivir. Me interesa ayudarla a comprender suficientemente bien lo que le ocurre como para que pueda elegir con más libertad cómo quiere vivir.

Qué quiere conservar.

Qué necesita cambiar.

Qué precio está dispuesta a pagar por determinadas decisiones.

Qué relaciones quiere construir.

Qué límites necesita.

Qué partes de su historia siguen decidiendo por ella.

Y qué quiere hacer, a partir de ahora, con todo eso.

Ese es, para mí, uno de los objetivos más importantes de una buena terapia.

Y probablemente explica también por qué disfruto tanto estudiando, escribiendo, diseñando herramientas psicológicas, creando cursos y divulgando.

En el fondo sigo haciendo algo bastante parecido a lo que quería hacer con siete años.

Entender, aprender y enseñar.

## Mi formación

Estudiar sigue siendo una de mis actividades favoritas y tengo una tendencia bastante incorregible a profundizar muchísimo en los temas que me interesan y relacionar enfoques diferentes.

Por eso esta lista probablemente nunca esté completamente terminada. Entre mi formación se encuentra:

-   Grado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid.
-   Máster de Formación del Profesorado, especialidad de Orientación, por la Universidad Autónoma de Madrid.
-   Máster en Psicología General Sanitaria.
-   Formación en Terapia Familiar Sistémica por la Universidad Pontificia Comillas.
-   Experto en Clínica e Intervención en Trauma con EMDR por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia.
-   Experto en Hipnosis Clínica por el Colegio Oficial de la Psicología.
-   Experto en Trastornos de la Personalidad por la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia.
-   Máster de Especialización en Trauma desde un Enfoque Integrador por Origen.
-   Especialista en Psicoterapia y Psicodrama, reconocido por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y por la Federación de Asociaciones de Psicólogos y Médicos Psicoterapeutas de España.

Puedes consultar mi formación completa y los enfoques con los que trabajo en el apartado de [Terapia](https://patriciaserrapsicologa.com/terapia.html).

## Fuera de sesión...

Fuera de consulta soy Patri y sigo siendo igual de curiosa. Me apasionan el mundo canino, Harry Potter, los libros de fantasía, la supervivencia, los juegos de mesa, los escape rooms, los recreativos, los monólogos, el karaoke, el kayak, las rutas por la Sierra de Madrid, los planes en la naturaleza y prácticamente cualquier actividad que tenga un componente de exploración, juego o descubrimiento.

También está Kaira, mi Golden Retriever y compañera de despacho extraoficial, a la que probablemente veas alguna vez durmiendo de fondo mientras hago terapia online o grabo algún vídeo.

Me encanta crear. Aprender cosas nuevas. Encontrar maneras mejores de hacer las cosas. Y juntar ideas que, aparentemente, no tenían demasiado que ver hasta que de repente encajan.

Supongo que ese ha sido siempre el hilo conductor. La curiosidad por comprender cómo funcionan las cosas. Especialmente cuando esas cosas somos nosotros.

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