Herramienta educativa · Autoestima
Cinco ejercicios de autoestima para adultos
Te propongo estas preguntas para observar tu trato contigo mismo antes, durante y después de una situación difícil y qué podrías hacer con algo más de margen.
Las respuestas no se envían ni se guardan en la web: si cierras la página se pierden. La opción de imprimir utiliza la función de tu dispositivo.

Antes de empezar: una escena concreta, no un examen
Elige una situación reciente y manejable que no salió como hubieras querido: una crítica, un error, una petición que no te atreviste a hacer. Cuanto más concreta sea, más útil puede resultar la reflexión. No hay puntuación ni un «nivel de autoestima» al final.
Una respuesta difícil tampoco significa que estés haciendo mal el ejercicio.
Puedes usar estas preguntas a solas, imprimirlas o traerlas a consulta para que las exploremos juntos; pero has de tener en cuenta que no sustituyen una valoración profesional.
Cómo utilizar lo que has escrito
Busca una diferencia pequeña entre la primera conclusión («soy un desastre») y una descripción que tenga en cuenta el hecho, el contexto y tu intención. No se trata de justificarlo todo ni de prohibirte sentir vergüenza. Si la misma regla se repite en muchas áreas de tu vida, quizá merezca explorarse con más calma.
¿Cuántas veces debo hacer estos ejercicios?
No hay una frecuencia universal. Puedes probar con una situación concreta y volver cuando te resulte útil. Si escribir aumenta la rumiación o te hace sentir peor, detente y busca otra forma de apoyo. Si deseas comenzar terapia, estaré encantada de acompañarte en tu proceso.
¿Sirven para diagnosticar baja autoestima?
No. Son preguntas de autorreflexión que tienen que ver con tu autoestima. En consulta te ayudo a conocer las diferentes áreas de la autoestima, entender tus respuestas a este ejercicio con toda la información y construir alternativas válidas para ti.